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Cada carisma es como una semilla sembrada por el cielo en el terreno del corazón del ser humano y representa una grave responsabilidad. Todos debemos trabajar para que el carisma dé fruto, no solo al treinta o al sesenta, sino hasta el ciento por ciento.
Debemos vigilar, no solo para evitar que la semilla sea sofocada, sino también esforzarnos para que crezca hasta ser una espiga madura. Esto sucede solo si Radio María logra ser un instrumento humilde y dócil en manos de Nuestra Señora. Sin la sumisión, el amor y la entrega filial de los dirigentes, de los locutores y de los diversos colaboradores a la Madre de Dios, no es posible cooperar con los planes del cielo. Cuando un instrumento no responde, Nuestra Señora escoge otro. En este sentido todos somos siervos inútiles, porque Nuestra Señora puede hacer a través de otros aquello que no ha conseguido, por culpa nuestra, hacer a través de nosotros.
Radio María será un instrumento eficaz de María en la medida en que se esfuerce por ser imagen viva de María. Nuestra Señora debe estar silenciosamente presente en la Radio, en todas las transmisiones, incluso en aquellas no específicamente religiosas, comprendida la música. Debe estar presente con su belleza, su luz, su paz, su alegría, su ternura, su fe, su esperanza y su amor. Radio María en cada uno de sus programas debe emanar la presencia de María. Esto será posible en el caso de que María habite en el corazón de aquél que transmite. El oyente lo percibe y después no tiene dificultad en afirmar que Radio María es la radio de Nuestra Señora. Con esto afirma que siente en ella la presencia de la Madre de Dios.
Indudablemente Radio María tiene un espíritu y un estilo propios. Ellos manan de la presencia de María en el corazón del que transmite. La fe inquebrantable en Dios, el amor por la Iglesia, el respeto por las personas, la atención a los enfermos, a los que sufren y a los marginados, el incentivo por alcanzar a los que se encuentran lejos y a los pecadores, las palabras de luz, de verdad y de consolación: todas estas cosas forman aquél espíritu y estilo de Radio María que no puede ser aprendido, ni imitado, si María no está viva en el corazón.
Dicho de otra manera, la presencia de María Santísima en Radio María es la verdadera identidad de la emisora. Esta presencia será tanto más intensa y luminosa cuanto más seamos nosotros sus siervos humildes y fieles. |
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No cabe duda de que Nuestra Señora ha suscitado Radio María para que se ponga al servicio de la Iglesia, y hacerlo en el difícil y decisivo ámbito de los medios de comunicación social.
Su iniciativa reúne a sacerdotes y laicos, que se mueven en la asociación civil. Ella se presenta como “propietaria”, como la que gestiona, a través de sus órganos, las diversas actividades conectadas a la radio. Se trata, pues, de un compromiso de católicos que, sin implicar oficialmente a la Iglesia, está, sin embargo, a su servicio.
Es tarea y responsabilidad de Radio María desarrollar el guión de transmisión, que siendo de corte fundamentalmente religioso, cuida con la máxima diligencia la fidelidad a la doctrina y a la pastoral de la Iglesia, universal y particular. La jerarquía (S. Sede, Conferencia Episcopal, Obispo local) debe encontrar en Radio María una voz fiel y leal. Los oyentes, por su parte, deben tener la certeza de que a través de Radio María pueden nutrirse sin temor del pan vivo de la verdad revelada, que la Iglesia enseña.
Para que Radio María sea verdaderamente eclesial es necesario que trabaje para que las diferentes realidades de la Iglesia se hagan presentes poco a poco en las transmisiones. En esto incluimos las parroquias y las comunidades, sobre todo en las celebraciones de oración, y lo propio sucede con los obispos, presbíteros, diáconos y laicos, religiosos y religiosas, grupos y movimientos, evitando siempre que la radio sea expresión de sectores particulares. Se debe contar con un reglamento interno que ordene el trabajo de los que transmiten, para que sean representación, espíritu y con el estilo de Radio María.
La Iglesia debe poder advertir que será apoyada por Radio María, aunque nadie podrá servirse de ella a capricho. La catolicidad a toda prueba de Radio María es un aspecto fundamental de su carisma. Cualquier desviación debe ser corregida y cualquier eventual error debe ser reparado. Personas o grupos no afines a la Iglesia no deben realizar transmisiones. Ideas que no estén en sintonía con el Magisterio no encontrarán hospitalidad en nuestras instalaciones. Para todos los que transmiten son vinculantes las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica, que es la plataforma doctrinal de la que ninguno se puede alejar. |
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Cuando en Radio María se habla de voluntariado es necesario especificar claramente de qué se trata. No es la filantropía humana que caracteriza a muchas asociaciones laicas, como tampoco de un genérico amor al prójimo típico dentro del catolicismo tradicional.
El voluntariado en Radio María tiene como fuente originaria el amor por Nuestra Señora. Todos aquellos que trabajan en Radio María, en los diversos niveles de su actividad, deben sentirse llamados a servir. Su presencia y actividad es respuesta a la Virgen, que necesita de ellos. Y no nos referimos solo a los que trabajan de modo temporal, sino también a aquellos que, con un compromiso total, necesitan de un ingreso para vivir. Desde los dirigentes hasta el activista más humilde gozan de ese resorte secreto que los impulsa y que no es otro sino el amor por María y el deseo de cooperar con ella, según sus posibilidades, en su admirable proyecto. Incluso las ofrendas enviadas por los oyentes caen bajo esta perspectiva de respuesta generosa.
Los voluntarios dan su aporte a la Virgen para que ella, a través de la radio, pueda entregarles el pan que les fortifica y el agua que les quita la sed. La gratuidad y la generosidad que permiten a Nuestra Señora llevar adelante este plan suyo admirable son de los aspectos más conmovedores del carisma de Radio María. |
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Al renunciar a la venta de espacios publicitarios y a otros métodos de sostenimiento económico que no sean la mera colaboración de los fieles, Radio María renuncia a las seguridades humanas y de este modo rinde testimonio de su origen sobrenatural. Este aspecto es quizá el que causa un mayor impacto en la gente común, llama su atención y suscita una verdadera simpatía. Existen emisoras de hermanos separados que son de corte religioso, pero son sostenidas por montañas de dólares. Por su parte, la mayoría de las emisoras católicas se apoyan en instituciones eclesiásticas que aseguran su supervivencia y a menudo se financian con la venta de espacios de publicidad.
Renunciar, pues, a estas formas de financiación que no sean los sacrificios y la generosidad de la gente, es el gran desafío que Radio María aprende a afrontar cada día. Todas las obras de Dios tienen esta característica. Cuando se trata de proyectos meramente humanos, esto los hace decaer por frágiles e inciertos. Si Radio María lleva adelante de forma adecuada la tarea que la Virgen le ha confiado, nunca le faltará lo necesario. Nuestra Señora provee de lo necesario a su Radio, le da todos los recursos necesarios, humanos y materiales. Por ello debemos ser instrumentos dóciles en sus manos. Lo mismo sucede con los grandes desafíos de la técnica. Ninguno de ellos encontrará a Radio María sin preparación. |
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